Educación Continua Universitaria, uno de los legados del exrector Erwin Haverbeck en la UACh

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Fotografía: Dr. Carlos Amtmann Moyano (Comunicaciones Prorrectoría UACh).

Por Dr. Carlos Amtmann Moyano
Exrector y actual director del Centro de Educación Continua de la Universidad Austral de Chile

Nos ha dejado sus legados el Dr. Erwin Haverbeck Ojeda (QEPD).

Pocas semanas antes de su partida la Red Universitaria de Educación Continua de Chile le entregó el «Premio 2018 de Educación Continua», en reconocimiento a su contribución a la creciente importancia de la educación permanente como actividad universitaria. Anteriormente, el año 2017, en homenaje y valoración de su aporte en esta crucial dimensión de la educación superior, la Facultad de Filosofía y Humanidades estableció la denominación de la principal aula en la Casa Von Stillfried donde funciona el Centro de Educación Continua, como «Auditorio Dr. Erwin Haverbeck».

Como Profesor de Castellano titulado en la Universidad de Concepción, Licenciado y Doctorado por la Universidad Complutense de Madrid, no solo aportó sus estudios de literatura sino que fue desarrollando una enorme preocupación por la educación y el perfeccionamiento de la función docente.

En 1961 se había adscrito como académico a la entonces Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Austral de Chile en la cual se desempeñó como Decano durante dos períodos, siendo luego elegido Rector por el período 1990-1994 y Director del Centro de Educación Continua entre los años 1998 y 2005.

En los desafíos de gestión universitaria que debió enfrentar por más de 30 años, resalta su valoración al diálogo como expresión básica del ámbito y del quehacer académico. Precisamente, su rectorado se orientó a la reconstrucción del espíritu de libertad de expresión y de respeto por la diversidad cultural y política.

Su actividad intelectual en la academia tuvo dos soportes para enfrentar diversos desafíos. Por una parte, un estilo de relación de respeto con las personas, compartiendo profundos afectos a quienes nos regaló su amistad. Por otra parte, una familia extensa en la que sus miembros recibieron y le expresaron siempre su gratitud y amor.

Compartiendo su formación cristiana, nos surge el sentido profundo del compartir humano y la proyección espiritual en las instituciones y comunidades de experiencias como las de Erwin Haverbeck.